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En esta sección podrás colgar tu artículo sobre el tema que te interesa (siempre en esta onda de la terapia y el crecimiento personal...) Solo tienes que enviárnoslo en formato word (si el archivo tiene fotos, procura que no sean muy pesadas) desde la sección contacto |
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SURYANAMASKAR
El Saludo al Sol
En prácticamente todas las tradiciones del mundo, el Sol ha sido un elemento de la Naturaleza muy importante, al cual se le ha adorado como a un dios.
No es para menos, sabiendo que sin este astro la vida en la Tierra no sería posible. Sin las radiaciones solares, toda vida en la Tierra desaparecería instantáneamente.
Hoy en día sabemos que el Sol es el responsable directo, de que muchas de las funciones vitales de nuestros organismos sigan activas.
No es de extrañar, pues, que se le haya dado tanta importancia al Sol.
Se dice que somos polvo de estrellas, y si lo pensamos detenidamente vemos que esta frase tiene mucha razón: para que nuestro cuerpo funcione se necesitan una serie de procesos muy similares a los que se producen en el Sol. Somos puro fuego, dado que los procesos de oxidación-reducción (quemar oxígeno y producir energía y calor) que son los mismos que suceden en cualquier fuego, se están dando constantemente en nuestro organismo (respiración celular).
Con este calor corporal ayudamos a eliminar toxinas y a limpiar nuestro organismo.
El saludo al Sol (Suryanamaskar) nació como una serie de movimientos de postración al Sol como entidad espiritual. El Rig Veda declara que Surya (el Sol) es el alma de todos los seres animados e inanimados.
En distintos lugares del mundo se realizan movimientos similares a los de Suryanamaskar: oración mahometana, postración de los penitentes budistas que se recorren muchos kilómetros realizando estos movimientos, postración en algunas escuelas Zen entre sentada y sentada…
El tumbarse sobre el suelo boca abajo siempre a sido un símbolo de humildad, y eso es lo que se pretende en estos ejercicios, conseguir que nuestro orgullo y nuestra importancia sobre nosotros mismos se mantengan un poco a raya.
Con el tiempo, se le ha dado un mantra a cada una de las posturas del Saludo al Sol. Los mantras tradicionales son:
1ª.-Om mitraaya namah
2ª.-Om ravaye namah
3ª.-Om sooryaya namah
4ª.-Om bhaanave namah
5ª.-Om khagaaya namah
6ª.-Om pooshne namah
7ª.-Om hiranya garbhaaya namah
8ª.-Om mareechaye namah
9ª.-Om aadityaaya namah
10ª.-Om savitre namah
11ª.-Om arkaaya namah
12ª.-Om bhaaskaraya namah
13ª.-Om sri savitra soorya narayanaaya namah
También se puede repetir un solo mantra durante cada una de las posturas. En este caso se suele utilizar el mantra de la respiración “So-ham” (Yo soy lo que Es) o su variante “Ham-sa”; repitiendo en cada fase respiratoria una de las silabas del mantra.
Hoy en día, en algunas escuelas de Yoga, se invita a que sean los propios practicantes los que integren en el proceso su propio mantra u oración en su propio idioma con el cual se identifiquen.
Existen dentro de la práctica del Yoga muchas variantes del Saludo al Sol según las escuelas y los propios practicantes.
Pero prácticamente en todas se dan una serie de elementos comunes que son:
- Se comienza de pie y luego se sigue con una gran flexión del cuerpo en un sentido de apertura a las energías emitidas por el Sol y una posterior asimilación.
- Suele haber una postura de “V” invertida, llamada por algunos “el perro boca abajo” que es una transición hacia la posición más baja siguiente. El Perro boca a bajo también tiene un sentido especial en el que captamos la energía solar por nuestra espalda y nos equilibra todo el cuerpo al estar asentado sobre los cuatro puntos de apoyo, manos y pies.
- La postura crucial de todos los saludos al sol es la de tendida boca abajo, que supone el grado máximo de humildad ante esa inmensa energía que nos da la vida. También supone en la práctica un punto de descanso para acometer la segunda parte del ejercicio que es la vuelta al inicio en orden invertido.
- Con la postura de extensión hacia atrás, el perro boca arriba (en otros es la cobra) retomamos la energía y el impulso para retornar a la posición de partida después de una serie de posturas intermedias.
Para practicar el Saludo al Sol lo ideal es hacerlo al amanecer, situarse en un lugar al aire libre, dirigidos al este (también puede ser, dirigidos al oeste en el atardecer)
Si no se puede practicar al aire libre también se puede realizar en interior y si no se puede orientar en esa dirección, es interesante colocar una vela encendida, o similar (pequeño altar) que nos recuerde el astro rey.
En un último lugar, cuando se ha de prescindir de todo lo dicho anteriormente, también vale imaginarse el sol naciente delante de nosotros con su majestuosa presencia, iluminándonos hasta lo más profundo de nuestro ser y calentándonos hasta lo más profundo de nuestros huesos.
Los beneficios que nos aporta este ejercicio son innumerables.
Por supuesto se harán más patentes en la medida en que se practique más asiduamente.
Podemos destacar algunos de los efectos más importantes, aunque no hay partes del cuerpo o de la mente que no sean afectadas por este ejercicio:
- mejora la flexibilidad corporal general.
- Se estimulan todas las raíces nerviosas que parten desde la columna vertebral hacia todos los órganos.
- Mejora la vista.
- La piel es irrigada con sangre, lo que le da más tersura y firmeza.
- Las funciones cerebrales mejoran al activarse su irrigación, así como por la coordinación que se necesita, y la concentración.
- Se llena un@ de vitalidad y por tanto de jubilo y ganas de vivir.
- Desaparece el estrés y la depresión.
- Se fortalece todo el sistema muscular de una forma armoniosa.
- Al ganar en flexibilidad en la columna vertebral, la caja torácica se amplía, con lo cual la respiración se hace más eficaz y libre.
- El calor corporal que se genera con su práctica ayuda en la eliminación de toxinas a través de la piel.
- Se regulan las funciones de digestión y de eliminación.
- Se desarrolla la Inteligencia Celular, de forma que todo nuestro cuerpo despierta a una nueva forma de conciencia de modo que podrá reaccionar mejor ante los estímulos, peligros, etc. de la vida.
- Y de esta forma nos libraremos, al menos un poco, de la tiranía que nos impone nuestro pensamiento.
- ….
Así podríamos llenar unos cuantos folios alabando las virtudes de este simple pero poderoso ejercicio.
Prácticamente no tiene contraindicaciones.
Solo, y esto es de sentido común, no podrán practicar el Saludo al Sol las personas que padezcan alguna enfermedad grave como glaucoma, hipertensión severa (incluso grados no muy importantes de hipertensión pueden mejorar progresando en el Saludo al Sol muy suave y paulatinamente), problemas severos de artrosis y artritis, ciáticas y lumbalgias en estado agudo (incluso los grados leves y crónicos pueden mejorar, adaptando los movimientos a las posibilidades personales)
La fiebre también es un elemento de imposibilidad para la práctica de Suryanamaskar. |
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Dolor y/o Enfermedad en la Asana o la vida...
Del mismo modo que tenemos un intestino grueso que recoge y evacúa toxinas y deshechos, poseemos igualmente un depósito de deshechos psíquicos y bioenergéticos que almacena nuestras energías perversas producto del metabolismo psíquico. Metabolismo que está repleto de ERRORES ETICOS, MALOS GUSTOS e inconvenientes hábitos de vida. Tanto es así... que padecemos un estreñimiento crónico psico-ético, por excesivo EGOISMO-EGOCENTRISMO, etc. Debido a lo cual continuamente pasan a la sangre-linfa demasiadas toxinas y por eso afectando por vía psicosomática al cuerpo.
Quiero reseñar a propósito, que en la Medicina Tradicional China, el intestino grueso está asociado al carácter flemático; porque es precisamente la función flemática equilibrada la capaz de tomar y evacuar adecuadamente lo que realmente precisamos del alimento psicofísico ingerido.
Todos nos hemos fijado, en la sabiduría y complicidad práctica de nuestro cuerpo para enfermar oportunamente; cuando en ciertas ocasiones suele pasarnos, que somos capaces de sobrellevar un excesivo cansancio durante días hasta que llegado el fin de semana, el cuerpo aprovecha para derrumbarse y hacer crisis:
catarsis/depuración.
Pues bien, el cuerpo es muy inteligente y en tal sentido, y a veces especialmente en aquellas personas que practican yoga, el cuerpo coopera a propósito para librarse del estreñimiento físico ocasional y del crónico, y por supuesto del psíquico o al menos de los excesivos y hasta viejos acúmulos de negatividad. A tal efecto, evacua sobre aquellos tejidos que están más directamente relacionados con los desechos psíquicos en cuestión; proyectando torrentes de toxinas para ser quemadas, recicladas en estos por la actividad especial de la Asana sobre los mismos. Esta suele ser la causa de que a veces cueste tanto progresar en la elasticidad y comodidad en el asana o que de repente un día experimentemos una sorprendente falta de flexibilidad o dolor corporal como si fuéramos meros principiantes.
Todo depende pues, de lo que consciente e inconscientemente hayamos decidido expurgar... y por supuesto, de la capacidad que tengamos para resistir...el esfuerzo sostenido...quemando más y de continuo aquellas toxinas/EXCREMENTOS psicofísicos que nos envenenan de un modo u otro.
Muchos dolores vienen y van si una causa directa e inmediata en el tiempo presente, ni por haber realizado algún ejercicio o tomado algo físico y psíquico indebido; es nuestro sistema límbico regulador quien decide el momento de PAGAR viejas o presentes DEUDAS... Y crea el nivel y alcance del dolor y/o efermedad para ir quemando más o menos intensa, larga o brevemente esos depósitos repletos de errores perversos...
Nadie sabe cuando su sistema límbico le pedirá cuentas ni hasta que punto... Así, podremos encontrarnos gentes sanísimas y flexibles que pueden estarlo simplemente porque no ha llegado su hora de pagar atrasos...y/o errores presentes. Por eso, no podemos juzgar, pues las apariencias engañan...
Paulino
http://www.alfeon.info |
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MEJORAR NUESTRA PRACTICA DE POSTURAS DE YOGA
Al principio cuando nos iniciamos en la práctica de yoga no nos enteramos mucho de lo que hacemos. No obstante si somos constantes, al cabo de un tiempo, quizás, puede ser, no siempre ocurre, depende de lo ambiciosos que seamos o nos volvamos, o de lo que entendamos qué es yoga, podemos pasar por una etapa de querer lograr más, tal como hacemos en nuestra vida cotidiana. El éxito alcanzado en algunas flexiones, extensiones o en algunos equilibrios desafiantes nos impulsa a querer alcanzar más y más y mas... ¿Cuál es el límite?, ¿dónde quiero llegar?
Si miramos al de a lado queremos tal vez igualarlo o hasta superarlo... todo va excelente, nos sentimos muy bien con nosotros mismos, el cuerpo responde, la voluntad crece, la confianza y autoestima se elevan como la espuma, nos sentimos maestros del yoga y de pronto ¡Zás! Una lesión... nos pasamos del delicado límite que hay entre “poner a prueba” el cuerpo, lo cual implica sensibilidad, autoobservación, cariño... y el “exigir al cuerpo”, sin la sensibilidad suficiente... Entonces, un músculo desgarrado, un ligamento súper inflamado, un pellizco en la lumbar...
La lesión es sin duda el Gran Maestro de la práctica, nos devuelve la atención consciente, la sensibilidad, de manera amplificada. Nos baja el ego que siempre quiere más y mejor y nos regresa a la esterilla con una actitud más humilde, más yóguica, Ahimsa: No-Violencia. Lo único malo es que es un Maestro demasiado duro y algo severo. ¿Se puede encontrar la compasión y al mismo tiempo la perfección? ¿Hacer y al mismo tiempo no-hacer, en el momento preciso?
Sólo si aplicamos el principio de ahimsa, la no-violencia. Sólo si practicamos yoga desde la sensibilidad, con la conciencia de nuestros propios límites, aceptándolos, no sólo podremos llegar a nuestra mejor postura, sino que estaremos empezando a practicar yoga, disfrutándolo, no como formas externas sino que éstas serán la viva expresión de nuestra verdadera forma interior.
Os deseo que podais encontrar este maravilloso Camino Medio lleno de voluntad y esfuerzo, pero inundado de amor y compasión.
El YogaJournal de Mayo-Junio´03 publicó que:
Yoguis y maestros pueden reducir el riesgo de lesionarse poniendo atención a las siguientes siete recomendaciones:
ACTITUD: "Yo he observado que las lesiones ocurren menos frecuentemente cuando los yoguis tienen una actitud de devoción, rendición, aceptación y honestidad" dice Louis Ellis, maestra de Ashtanga Yoga en Fayetteville, Arkansas. "Las lesiones suceden cuando hay competitividad, ambición, insensibilidad, prisa y apego a los resultados de la práctica. Cuando el ego se ve involucrado esperando resultados, éso no es realmente yoga, es ejercicio."
ALINEACIÓN: "El yoga implica riesgo porque le estás pidiendo a tu cuerpo moverse dentro del rango más amplio posible de movimiento," anota John Friend, fundador de Anusara Yoga. "Sin un enfoque en la correcta alineación, seguiremos viendo un montón de lesionados."
VIEJAS LESIONES : Las lesiones pasadas, particularmente en las articulaciones, son vulnerables de volverse a lastimar. Los maestros deben preguntar a sus nuevos alumnos sobre sus lesiones, y los alumnos deben comunicar a los maestros sus necesidades especiales antes de la clase, si es que se sienten apenados al mencionarlas frente al grupo.
SEÑALES DE PELIGRO: "Si tu respiración se vuelve exagerada o tienes que abrir la boca para tomar aire, puede ser una señal de que te estás pasando del límite," dice Edward Modestini, quien remarca que el límite de cada persona puede variar de un día a otro dependiendo de la dieta, el sueño, las emociones y otros factores. Otras señales de peligro son cuando "tiemblas más allá del control, o cuando las posturas se sienten colapsarse, en vez de emerger."
TRANSICIONES: "La gente olvida que dos terceras partes de la práctica es entrar a las posturas y salir de las posturas, con control y atención," dice Ana Forrest, maestra de yoga de Orcas Island, Washington, y fundadora del Forrest Yoga Circle de Santa Mónica, California. "Aquí es donde la gente a menudo no pone atención y puede pellizcarse viejas lesiones o crear nuevas."
LÍMITE" INDIVUDUAL: Una parte esencial de la práctica de Yoga es el desarrollo de la atención para reconocer cuándo alcanzar y cuándo descansar. En una práctica consciente, el acto de no dañarse mediante retroceder y descansar, es realmente un verdadero yoga.
ENCONTRAR UN BUEN MAESTRO: "Lo que hace a un buen maestro es su profundo respeto por sus alumnos, no que sus alumnos logren poner las manos en el suelo," dice Judith Hanson Lasater, maestra de yoga, quien recomienda a sus alumnos hablar de sus problemas y preocupaciones. "Confía en tu intuición. Si el maestro o la maestra no está dispuesto a crear un ambiente en donde las diferencias individuales sean respetadas, yo no estudiaría con ellos."
Y sigue el artículo de Carol Krucoff "Insight from Injury" (en una traducción libre..):
"Muchas veces la prensa comenta que esta milenaria disciplina de curación (el yoga) puede, de hecho, causar daño... especialmente cuando la gente utiliza el yoga como medio para aliviar lesiones..."
"Como cualquier otra disciplina física, la práctica de Hatha Yoga conlleva riesgos -sobre todo cuando la gente, o los maestros, ´empujan´ a sus alumnos a alcanzar una postura en particular", explica Leslie Kaminoff, maestra en NY de yoga terapéutico, quien trata a alumnos de lesiones crónicas y agudas, causadas por una práctica inapropiada.
"Algunas personas tienen tanta fé en el yoga, que subestima el pensamiento crítico." Los ajustes rudos pueden ser especialmente riesgosos para la gente flexible que puede fácilmente ir más profundo sin saber que se puede lesionar. Kaminoff sugiere que explores tus áreas de fuerza y tus áreas de debilidad y estudies de manera consistente con un maestro en el que confíes.
Muchos principiantes llegan al esterilla con dolencias previas y con poca condición física, convirtiéndose en verdaderos retos, incluso para los maestros más experimentados. Además que la popularidad del yoga ha fabricado maestros sin un entrenamiento adecuado, o incluso maestros certificados por reconocidos programas de entrenamiento, pero sin experiencia. Alumnos nuevos y maestros sin experiencia nos llevan a la causa de las lesiones, explica Edward Modestini, maestro de Ashtanga Yoga en Maya Yoga Studio, Maui, Hawaii. Esta tendencia está además ligada al pensamiento occidental de siempre-querer-más. Sin una aproximación más balanceada hacia la práctica, las lesiones pueden ocurrir. Otro factor es que, tradicionalmente la búsqueda de la iluminación a través del yoga era uno-a-uno, discípulo-guru y los grandes salones abarrotados y la actitud de algunos alumnos de "perder peso, estar en forma y saludables" dificulta, incluso al maestro más hábil, ´conectar´ con cada uno de sus estudiantes.
“Cuando estas luchando y la cabeza tiene toda una agenda que resolver en otro lado, el cuerpo se puede resistir y puede ocasionarse una lesión” dice Richard Fauls, senior de Kripalu Yoga, en Greenville, Virginia; “...y por el contrario, el verdadero yoga comienza con una verdadera auto-aceptación. Estás completamente presente con lo que es, observándote, sin juzgar. Cuando el cuerpo sabe que la mente es amable, se abre y se suelta”.
Judith Hanson Lasater, fisioterapeuta de San Francisco y maestra de yoga, nos da otra perspectiva: “el deseo de la maestra para que sus alumnos puedan lograr un postura puede ser peligroso. Yo enseño a maestros para que primero enseñen a personas y segundo enseñen ásanas. En vez de pensar, cómo puedo hacer para que el cuerpo de esta persona logre esta postura, la mejor aproximación sería: cómo puede hacer para que el cuerpo de esta persona exprese esta postura, en este momento. Todos pueden trabajar cada una de las posturas con modificaciones y desmenuzarlas en partes pequeñas”.
Por otro lado, Leslie Bogart, maestra de Viniyoga en Los Ángeles, dice que “hacemos a nuestros maestros nuestros gurus, cuando lo que realmente necesitamos es usar su experiencia para volvernos nuestros propios maestros.
Por otro lado, Paul Grilley, maestro de yoga en Ashland, Oregon, señala que a pesar de las mejores intenciones, “simplemente, las lesiones ocurren. Es una práctica física, y el cuerpo físico es siempre cambiante. Muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de ir a una postura de la manera que siempre lo hemos hecho, y tal vez dependiendo de la fase de la luna o de la manera de dormir la noche anterior, algo sucede mal. Como yoguis tratamos de ser sensibles y movernos lentamente, con conciencia, pero de cualquier manera el cuerpo es maleable y cambiante. No es humanamente posible evitar todas las lesiones”.
“Otro factor en este rompecabezas son los gimnasios de cromo y espejos donde los instructores de aeróbics que han tomado un cursillo de fin de semana de yoga, se convierte en maestros”, dice Mara Carrico del American Council on Exercise. “A veces parece que este creciente número de clases en las instalaciones de fitness, sólo aumenta el número de lesiones de los ávidos participantes”. Con frecuencia la gente va y viene y los maestros no pueden establecer una relación personal para monitorearlos de cerca.
“Para minimizar el riesgo de lastimarse, estudiantes y maestros necesitan entender cuáles son las áreas del cuerpo más sensibles a lastimarse, y saber cómo protegerlas”, dice Roger Cole, científico y maestro de Iyengar System en Solana Beach, California. Menciona la espalda baja, rodillas y cuello como las más propensas, seguidas por la articulación del sacro ilíaco y los isquiotibiales. Las lumbares y el sacro iliaco están muchas veces relacionados a las flexiones al frente porque comprimen los discos intervertebrales y sus ligamentos. “para hacer estas posturas más seguras, gira la cadera tanto como puedas antes de que la espalda se vea involucrada, alarga la columna, no flexiones demasiado lejos y nunca te fuerces a ti mismo durante la postura.
Girar la cadera conlleva su propio riesgo en los isquiotibiales, especialmente en la inserción de los músculos con los huesos”. Para prevenir lesiones en la rodilla, Cole enfatiza la importancia de no forzar las rodillas en Padmásana (loto), sino girar la articulación del fémur y la cadera. LLevar el pie hacia arriba o empujar la rodilla hacia abajo, aplica una fuerza tremenda en los cartílagos internos de la rodilla.
La postura que más lastima a personas de más de 40 años es Sarvangásana (la vela) , según Larry Payne, terapeuta y maestro de yoga de Los Angeles. Para los principiantes sugiere ArdhaSarvangásana, una variación donde las manos sostienen el peso de la cadera, aligerando la presión sobre el cuello. Sarvangásana es especialmente peligrosa para la gente con un sobrepeso de 15kg extras. Él siempre ofrece la opción de Viparita Karani, con o sin cojín. “La actitud del maestro es muy importante. Si los maestros hacen que los alumnos se sientan incómodos o tontos porque necesitan hacer posturas modificadas o usar props o incluso por pedirles que salgan de la postura, se están buscando problemas”.
Roger Cole está de acuerdo con que el cuello puede ser vulnerable en Sarvangásana si se tolera con todo el peso del cuerpo. “El cuello tiene una curvatura natural y la vela lo dobla en el sentido opuesto. Practicarla agresivamente puede contribuir a dañar los discos”. Por eso es que el Iyengar System utiliza mantas debajo de los hombros.
“Con todas estas consideraciones muchas personas se pueden asustar de practicar Hatha Yoga, pero en realidad el yoga es muy bueno como para perdérselo. Algunas de las grandes lecciones es actuar con conciencia, balance, no agresivamente, y con sentido común. SI la gente lo hace así, puede disfrutar de una práctica feliz y segura.”, Anota Cole.
“A pesar de este enfoque sobre los riesgos durante la práctica, el Hatha Yoga es una de las formas de “ejercicio” más seguras”, dice Lewis Maharam, médico del deporte de Manhatan y director del New York City Marathon. “Con frecuencia recomiendo Yoga a mis pacientes, especialmente a los corredores, quienes tienen una fuerte tendencia a la rigidez. Si ocurren lesiones en cualquier actividad –incluyendo yoga- casi siempre tiene que ver con tratar de hacer mucho, demasiado rápido.”
Esperamos que estos consejos dados por algunos expertos en fisioterapia y yoga sean de vuestra utilidad, no para que se queden en la mente intelectual, sino que filtren hacia la experiencia en vuestra práctica de posturas de yoga.
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TEXTO COMPLETO DEL EVANGELIO DE JUDAS ISCARIOTE
(Según una versión procedente de la traducción realizada por National Geographic)
El evangelio de Judas (que se hará publico el 06 de Abril/ 2006)
Estando Jesús reunido con sus Discípulos, le preguntó Santiago: "Maestro, ¿qué debemos hacer para comprender mejor su Mensaje".
El Maestro dijo:
"Alrededor del Sol, hay muchos Planetas y cada uno de ellos ocupa su lugar y su distancia entre ellos y el Sol y entre los demás Planetas; así vosotros deberéis ocupar vuestro lugar y distancia alrededor del Sol, procurando no estar ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Y entre Ustedes, mis discípulos, esto debe ser en equilibrio, permitiendo así, como los Planetas, que cada uno reciba únicamente lo que necesite para su propia sobre vivencia; habiendo concordancia en "la Luz que viene del Sol y Luz que viene del Padre".
En este momento interrumpe Judas y le dice: "Maestro, sabemos que Usted es el Enviado del Padre, pero a nosotros ¿Quién nos ha enviado?".
Contesta el Maestro:
"Mi Padre me ha enviado a Mí para enseñar a vosotros; mi Padre los ha enviado para que me escuchen".
La Parábola de quien da y de quien recibe, es semejante a una semilla que cae en la tierra, nace, crece y fructifica y su fruto le es dado a quien sembró la semilla; así como Yo hago de mi Padre, vosotros también deberéis hacer "la Voluntad de mi Padre, porque con vosotros somos UNO".
Dice Judas: "Entendido, Maestro, pero,... si yo hago lo que Usted me enseña, ¿ya lo es todo?".
Responde el Maestro:
"Lo que Yo te enseño es para que tú lo vivas y así puedas llegar como Yo he llegado, a hacer "la Voluntad de mi Padre".
Judas, mostrando un poco de impaciencia, vuelve y replica: "Yo estoy haciendo lo que Usted me enseña, ¿indica esto que ya soy UNO con Usted?".
Contesta el Maestro:
"Nosotros somos UNO, como mi Padre es UNO conmigo, pero tú no puedes todavía hacer lo que Yo hago... Porque el Sol alumbra a todos sus Planetas, pero los Planetas, ni aún todos reunidos, podrían dar ni una décima parte de Luz hacia el Sol; por eso es necesario que vosotros os convirtáis en vuestro propio Sol, en vuestra propia Luz, y así alumbrándose y alumbrando a otros, le corresponderíamos con nuestra Obra a mi Padre que me ha enviado".
"Porque, sepan Ustedes, que las tinieblas no son más que partes que no están integradas con "la Voluntad" de quien me envió. Las tinieblas están en quien tiene parte con ellas, por eso hay que dar a la Tierra lo que es de la Tierra; a las aguas lo que es de las aguas; al aire lo que es del aire; al fuego lo que es del fuego y a lo que es de EL
"Así, vosotros comprenderéis que ni siquiera estas carnes que tenemos, estos huesos que tenemos, esta sangre que tenemos, esta mente que tenemos, nos pertenece; sólo nos pertenece, por herencia de mi Padre, la Luz que os doy con mi Palabra. Por eso he dicho «Que la tierra y los cielos pasarán, más mi Palabra no pasará»".
"Porque la Palabra me la ha dado mi Padre para que ELLA lleve la Luz que a vosotros os falta y puedan ser UNO conmigo, y YO seré UNO con mi Padre".
Continuando, el Maestro dice a sus Discípulos:
"¿Qué creen Ustedes que debemos hacer para que el mundo nos comprenda?".
Cada uno de ellos emitió su criterio. Judas replicó: "Yo creo que el mundo poco a poco entenderá cuál es nuestro propósito".
El Maestro, dijo:
"Judas, tú lo has dicho, pero dime ¿cuál es nuestro propósito?".
Judas guardó silencio. El Maestro volvió a interrogar: "Judas Iscariote, ¿cuál es nuestro propósito?".
Judas, levantando la mirada, le dijo: "Señor,... pienso que nuestro propósito es enseñar a la gente a hacer la Voluntad de quien le envió".
El Maestro, mirando las estancias que habían a su alrededor, dijo:
"Un rebaño de ovejas no obedecen a su dueño porque sean de él, porque él las ha pagado con sus denarios; obedecen a su pastor porque él se hace amigo de ellas, cuida de ellas, les da alimento y las defiende del lobo".
"Así vosotros deberéis tener vuestro rebaño, cuidar de él, defenderlo de los lobos, más comprendedme, Judas, ese rebaño no os pertenece, no lo habéis comprado, porque él pertenece a quien me envió".
"A ese rebaño debéis alimentarlo. El día que os propongáis dar alimento a vuestras ovejas, no llevéis en vuestra mano el látigo,
llevad alimento, así este rebaño entenderá que os preocupáis de alimentarlo; mas cuando sepáis que cerca de vuestro rebaño anda el lobo, salid y llevad en vuestra mano el látigo para espantarlo de las ovejas; y llevad espada para que os defendáis, si fuese atacado".
Replica Judas, y dice: "He comprendido… pero todo el mundo no está en este rebaño".
Contesta el Maestro, y dice:
"En una selva nacen muchos árboles de la misma especie, unos crecen demasiado y sobresalen de los otros; otros escasamente nacen, pero entre todos componen una selva".
"Así vosotros deberéis comprender que hay que crecer sobre los demás en Espíritu sin que con esto estemos separando los de menor crecimiento; sólo hace la Voluntad de mi Padre el que ha crecido y no se deja dar sombra de los demás".
Dice Judas: "Entendido, pero, ¿cómo sé si he crecido lo necesario para ya hacer la Voluntad de mi Padre?".
Replica el Maestro:
"La Luz se identifica por borrar las sombras.
Las sombras se identifican opacando la Luz".
"Así vosotros comprenderéis que la Verdad es mi Padre. Cuando la hayáis encontrado, Ella no os dejará sombras ni en vuestras mentes, ni en vuestros corazones, por lo tanto, comprenderéis que YO SOY LA LUZ".
"El que esté conmigo y me tenga a Mí, no andará a oscuras y así habrá comprendido que, en la selva, es el árbol que no recibe sombra de los demás".
"Recuerden que el viento sopla y mueve las ramas y las hojas del árbol y sólo desprende las que estén maduras o secas; así ese árbol queda despejado".
"Así vosotros comprenderéis que el viento debe llevarse de Ustedes todo lo inútil, lo que no sirve, para que seáis purificados de todas las inmundicias que recogéis de la tierra".
Estando el Maestro con sus Discípulos parados frente al lago NAGAFEC, dijo:
"Los peces nadan con suma perfección, pero no pueden volar, ni tampoco caminar".
Se acerca Judas y le dice: "¿Qué quieres decir con esto?".
El Maestro contesta: "Hijos míos, el hombre es el Rey, por lo tanto, debéis aprender a caminar".
Judas le dice: "Pero nosotros sabemos caminar".
Contesta el Maestro:
"Vosotros camináis porque Yo os he enseñado, porque YO SOY EL CAMINO, nadie llega al Padre sino por Mí".
"También vosotros deberéis aprender a nadar como los peces".
Judas dice: "Es muy difícil hacerlo".
El Maestro vuelve y observa el lago y dice:
"El lago está tranquilo, sólo lo salpica el viento cuando sopla; la vida es un lago que debe permanecer tranquilo; si lo salpica el viento peligra el nadador. Por eso es que tú ves muy difícil nadar como los peces; aunque el lago se salpique por el viento, el pez, en su interior, está tranquilo".
En ese momento el Maestro miraba a los aires y veía a las aves volar y dijo:
"¡Con qué perfección vuelan las aves!, así vosotros también deberéis aprender a volar como ellas".
Judas lo interpela y dice: "Usted nos está hablando de cosas que para nosotros son demasiado difíciles".
El Maestro le dice:
"Judas, tú aprenderás estas cosas para que cuando Yo vaya a mi Padre tú las hayas hecho y las enseñes a quienes crean en Mí".
"Te digo que el hombre debe volar como las aves, porque el hombre es Espíritu y el reino del Espíritu no está en la tierra".
"Todo lo que os digo hoy, Ustedes no me entienden, porque vosotros habéis creído en Mí y estas cosas las hago Yo por Ustedes, pero cuando Yo vaya a mi Padre, mi Padre iluminará vuestro entendimiento para que vosotros hagáis por la Humanidad lo que Yo he hecho por vosotros, y así se cumplirán las Escrituras y la Palabra de «Quien esté conmigo y escuche mi Palabra, también estará con EL que me envió y recibirá su Luz»".
"Por lo tanto, os digo a vosotros, mis hermanos, que la muerte cuando llega desprende el Alma de la materia y así el Alma no piensa más en la materia, porque para ella ya no existe; piensa en EL que la envió, espera en EL, confía en EL.
"Por lo tanto, vosotros que habéis creído en Mí y escucháis mi Palabra, debéis despojaros de lo que no os corresponde para que en Espíritu os elevéis al seno de mi Padre".
Replica Judas: "De lo que tenemos aquí, ¿qué no nos corresponde?".
Contesta el Maestro:
"Ya os he dicho que ni vuestros huesos, ni vuestras carnes, ni vuestros padres, ni vuestros hijos, ni lo que habéis aprendido de vuestros antepasados os sirve, ni os corresponde".
"Sólo la Palabra que ha abierto las puertas de vuestro Espíritu y os ha llevado a beber de la fuente de la Sabiduría, será la que os conduzca por lo desconocido; lo que no conoce vuestra mente, ni vuestro yo, porque ellos no podrán llegar donde Ustedes, como Espíritu, han de llegar".
Estando el Maestro con sus Discípulos en casa de Marta, les dice:
"Os voy a enseñar a vivir como el aire, como la tierra, como las aguas y como el fuego".
Se acerca Judas y le dice: "Maestro, ¿no será conveniente que estas cosas se hagan en otro lugar?".
El Maestro le dice:
"Judas, nosotros somos UNO SOLO, hoy hacemos estas cosas aquí, tú más tarde las harás en un lugar secreto para que no se profanen, porque.... ¿qué sacamos con darle de comer a un cerdo en un alfaro nuevo?; ensucia la comida y ensucia el alfaro".
"Para vosotros la Palabra es alimento, por lo tanto, os digo: «Aprended de Mí para que enseñéis textual como os enseño»".
Se dirigió a todos y dijo:
"Vosotros veis la tierra quieta, mas ella gira alrededor de la Vida, que es el Sol".
"Nosotros estamos aquí quietos como la tierra, pero espiritualmente no estamos quietos; estamos girando alrededor de la Vida, por lo tanto, en estos momentos somos la Tierra que da alimento a la Vida que es el Espíritu".
Se detuvo un momento y dijo:
"Todos nosotros, en este momento, somos el Aire, porque nos despojamos de una materia que es tierra y volamos por los aires con la libertad del Espíritu....."
Guardó un poco de silencio y dijo:
"Nosotros todos, en este momento, somos el Agua, porque nos hemos convertido en la fuente eterna del Espíritu; de ella bebemos para nutrir el cuerpo y calmar la sed del Alma....".
Guardó un poco de silencio y dijo:
"Todos nosotros, en este momento, somos un Fuego abrasador, porque nos hemos convertido en el Fuego del Espíritu que a todos nos devora, nos limpia y nos purifica".
"Así, queridos hermanos, nuestros cuerpos y nuestro Espíritu se integran para prepararnos hacia la Resurrección".
Le dice Judas: " Maestro, nosotros sabemos que todo lo que Usted hace es para que nosotros también lo hagamos, pero.... ¿cuándo lo podemos hacer?".
El Maestro le dice:
"Todos vosotros sois UNO conmigo y estas cosas podéis hacer, pero hoy no las hacéis porque Yo estoy con vosotros".
"Cuando Yo vaya a mi Padre, vuestro Padre vendrá a vosotros y seréis como Yo y haréis todas estas cosas y muchas más".
Contesta Pedro y le dice: "Maestro, Usted resucita muertos, cura leprosos, saca demonios de los poseídos, ¿por qué no nos enseña a hacerlo?".
El Maestro contesta:
"El Discípulo no es más que su Maestro, pero es justo que aprenda lo que se le enseña".
"Una medicina no es más que la enfermedad, pero, por la gracia de Dios, cura".
"Vosotros erais muertos que Yo resucité; erais leprosos que Yo sané; erais poseídos de demonios que Yo os saqué; erais ciegos y Yo os puse a ver; erais sordos y Yo os di oídos; andabais a oscuras y Yo os he dado la Luz".
Dice Judas: "Maestro, y ¿cómo hacemos para que el mundo nos crea lo que nosotros hemos vivido, lo que nosotros hemos visto, como testimonio?".
Dice el Maestro:
"Dos higueras nacen en el huerto, una de ellas no da frutos, la otra da muchos frutos; ¿a cuál de las dos se acerca el que tiene hambre?".
"Así vosotros debéis hacer, dar buenos frutos para que el que tiene hambre llegue donde vosotros a alimentarse de vuestros frutos".
Dice Judas: "Maestro, entendido, pero tengo dudas de mí mismo, pienso que el día que esté solo, lejos de su presencia, no lo pueda hacer".
Contesta el Maestro:
"Antes de que Yo me retire, tú tienes que haber muerto".
Contesta Judas, diciendo: "Pero por su Gracia yo he resucitado de entre los muertos".
Y dice el Maestro:
"Sí, así es, pero necesitas morir nuevamente, y para esto es necesario que tú te dediques a eliminar tus sombras; a eliminar lo que has sido; a eliminar lo que otros han pensado de ti y tú has creído; a eliminar tus pensamientos que son los que te alejan de la capacidad que ya tienes por mi Gracia".
Estando el Maestro reunido con los Discípulos, les dijo:
"¿Quién de vosotros me dice lo que debemos hacer en el día de mañana?".
Unos opinaron: "En el día de mañana estaremos en el Templo"; otros: "En el día de mañana estaremos en ayuno".
Dijo el Maestro:
"El Hijo del Hombre es como el Sol, al que tiene frío le da calor; es como las nubes, donde hace falta lluvia, lleva el agua; es como la madre amorosa, cuando el hijo tiene hambre, le alimenta".
"Así pues, el día de mañana estaremos dando de comer al hambriento, dando de beber al sediento, dando calor a quien tiene frío, para que se cumpla la Palabra: «Que todo lo que está bajo el Sol, ha sido creado por el Señor y sólo EL velará por sus criaturas e hijos»".
"Por eso os digo que si no tenéis una ofrenda para Dios, velad primero que si alguien ha tenido hambre y no le disteis de comer; ha tenido sed y no le disteis de beber; ha tenido frío y no le disteis abrigo. Esa ofrenda que llevas, aún no la presentes todavía, porque
sería inútil dar a Dios una ofrenda que se la hemos negado a nuestro
hermano".
Replica Judas y le dice: "Maestro, pero la Ley de Moisés nos enseña a amar a Dios sobre todas las cosas y Usted nos manda a servir primero al hombre".
Y el Maestro contestó:
"¿Qué Padre justo y sensato se sentaría a la mesa a comer, si sus hijos tienen hambre".
"Así mismo es el Padre: esto nos hace entender la trascendencia que tiene para nosotros la Vida que llevamos, cómo la vivimos, cómo nos comportamos"
Salió el Maestro al campo con sus Discípulos y en el camino le salían muchas personas a consultarle, otros le seguían.
Cuando llegaron a la cima del Monte EHOS, el Maestro se detuvo y miró a la multitud y dijo a sus Discípulos: "Estas gentes buscan curar sus males". Mandó que se sentasen y empezó a hablarles.....
Pasaron las horas y Pedro se le acercó y le dijo: "Maestro, estas gentes buscan ser curadas y ya es tarde y son muchos".
El Maestro guardó silencio y continuó hablándoles......
Pedro se acercó a Judas y le dijo: "El Maestro dijo que estas personas necesitaban ser curadas, es tarde y son muchas".
Judas se acercó al Maestro y le dijo: "Maestro, se hace tarde y los enfermos son muchos".
El Maestro le miró y le dijo:
"Judas, cuando tú tienes hambre, buscas pan para alimentarte; cuando tienes sed, buscas el agua para calmar tu sed".
"Así la Palabra del Hijo del Hombre es el Pan que calma el hambre, es la fuente para calmar la sed".
Replica Judas y dice: "Maestro, eso yo lo entiendo, pero ellos tienen enfermedades, muchas de ellas inmundas".
Replica el Maestro:
"Quien come del Pan y bebe el Agua de la Vida Eterna, nunca volverá a tener hambre ni sed y sus males desaparecerán de él, porque tiene en su interior la Gracia que la Palabra le ha dejado...."
"Quien tiene un cultivo de trigo, primero retira las malezas, posteriormente, le pone riego, no sea que con el riego se alimenten también las malezas".
"Así el Hijo del Hombre, primero retira las malezas del Pueblo y, posteriormente, le da a tomar de la Fuente de Vida que le curará todos los males".
Dice Judas: "Maestro, lo entiendo, pero se hizo tarde, es necesario regresar porque la noche nos hace difícil el camino".
El Maestro contesta:
"La noche se ha hecho para el descanso, pero el Hijo del Hombre, en las noches, vela por su Pueblo".
"Así que vosotros, mis Discípulos, estaréis conmigo en vela para que estos chiquititos puedan descansar en paz".
Dice Judas: "Maestro, todos estamos lejos de los lugares de descanso, estamos en el campo".
El Maestro contesta:
"Hijo mío, lo único que necesitas para descansar bien es estar en Paz....".
"Porque,.... ¿qué sacas con estar en el lugar de tu descanso, si no tienes Paz?, aquí estamos en Paz, por lo tanto, lo único que necesitamos es descansar".
Se acerca Judas a los demás Discípulos y les dice: "El Maestro ha ordenado que descansemos aquí esta noche y no regresar a nuestros lugares".
Los Discípulos todos opinaron que era necesario hablar con el Maestro y regresar a los lugares de destino.
Se acercaron al Maestro y le dijeron: "Maestro, estamos en el campo, hace frío y somos mucha gente".
El Maestro les dice:
"Hijos míos, si vosotros estáis conmigo, debéis estar con mis Hermanos, (señalando a la multitud)".
"A vosotros os es fácil regresar a vuestro destino, conocéis el Camino y Yo os he enseñado a andar a oscuras, mas a estos pequeñitos, no.".
"El frío que hace aquí, sólo nos hace sentir las carnes; el hambre que hace aquí, sólo nos hace sentir una necesidad; pero la Palabra nos une con el Padre".
"Así se cumplirá la Palabra que dice: «Quien tiene la Palabra, nada le hace falta porque en Ella está contenido el alimento y la medicina»".
"Hijos míos, cuando el cuerpo descansa en paz, el Alma nos reconforta y en este momento, mi Alma es su Alma".
Yendo Jesús con sus Discípulos hacia Cafarnaum, les dijo: "Hijos míos, este camino nos llevará a un lugar muy distante de aquí".
Se acerca Pedro y le dice: "Maestro, ¿cuál es la finalidad de este viaje?".
El Maestro le contesta:
"Pedro, iremos a predicar la palabra a nuestros hermanos que, como vosotros, anhelan conocerme y conocer a quien me envió".
Se acerca Pedro y le dice: "Maestro, ¿es que en Cafarnaum está quien le envió?".
Contesta el Maestro y dice:
"Quien me envió está aquí con vosotros.
EL ES LA VERDAD. Yo os digo a vosotros, hermanos, que la VERDAD y la PALABRA son la misma cosa, pero es más fácil conocer la Palabra que conocer la Verdad. La Palabra se oye y parte de ella se comprende, más la Verdad no se puede oír, ni se puede ver porque es la Luz que ilumina nuestro Espíritu; en ella está la Verdad. Yo os enseño la Palabra, más mi Padre les enseñará a conocer la Luz, porque EL ES LA VERDAD".
Dice Judas: "Maestro, todos nosotros le acompañamos donde va a predicar y le aprendemos sus enseñanzas, pero, ¿no sería mejor que las gentes vinieran a nosotros y no nosotros ir a las gentes?".
Contesta Jesús:
"Las aves de rapiña y los zorros duermen en sus cuevas y guaridas y sólo salen de allí cuando tienen hambre, a buscar qué comer. Así es el hombre. Sale al campo y a las ciudades a buscar el pan para saciar su hambre, porque scuerpo lo necesita, pero no busca al Hijo del Hombre que le dará a comer el Pan de la Sabiduría".
"Los hombres tienen hambre de lo que el mundo brinda, mas vosotros tenéis hambre de lo que mi Padre os da: Sabiduría y Amor; por lo tanto, debemos ir donde ellos a darles de vuestro alimento; así ellos, más adelante, vendrán a buscar el alimento que mi Padre os da".
Dice Judas: "Maestro, hay ciudades más cerca donde podemos ir a predicar la Palabra".
El Maestro le contesta:
"Judas, hijo mío, con un denario podéis comprar cien panes; un pan abastece a uno de vosotros, cien panes abastecen a cien de vosotros. Así, pues, debemos buscar donde se puedan abastecer más almas que necesiten de mi Palabra, porque ellas, cada una, pondrá un denario, y cien serán cien denarios que alimentarán la necesidad de cien más, y así mi Palabra será oída por cien que me escuchan y cien que no me escuchan; cumpliéndose así la Escritura que dice: «Dos mujeres están moliendo, una será tomada y otra será dejada»".
Le dice Judas; "Maestro, todo aquel que escuche su Palabra, ¿será redimido?".
Replica el Maestro:
"Mi Palabra es Vida, el que la escuche y la hace, será UNO conmigo; el que la escuche y no la hace, será como aquel que emprende un camino por el desierto y como al momento de salir no tiene sed, no lleva agua para beber en el camino; donde le dé sed, se sentirá morir y ni siquiera tendrá fuerzas para regresar al punto de partida; por eso os digo, hijos míos, que deberéis beber todos los días de la fuente de la juventud y de la sabiduría para que nunca, aunque andéis por el desierto, volváis a tener sed". LA PALABRA
Estando Jesús reunido con una multitud, entre la cual estaban sus Discípulos, EL predicaba su Mensaje y decía que el Hijo del Hombre era semejante al aire que sólo dejaba de activar la vida en una persona cuando sus funciones vitales cesaban en ese organismo, que así era su Misión.
Se acercó Judas y le dijo: "Maestro, sabemos que muchos de estos nos atacan y lo atacan a Usted; nos rechazan y rechazan su Doctrina".
El Maestro le dijo:
"Judas, comprende que así es, pero mi reino no es de aquí; en cambio estas gentes son de aquí".
"Te digo que no pienses así para que no seas como ellos que son de aquí".
"La Palabra se oye por un instante y desaparece; cuando las gentes la van a interpretar, no hay en ellos de esa palabra sino un recuerdo de lo que escucharon".
"Es posible que algunos le den la razón a la Palabra, otros le quiten la razón, pero, ante mi Padre, ni los unos, ni los otros tienen la razón, porque el eco de la Palabra que han escuchado ya se ha ido y no queda en ellos sino un recuerdo de lo que han oído".
"Por lo tanto, os digo, hijos míos, que estéis atentos, con ojo avizor para que, cuando escuchéis la Palabra que viene de Mí, tengáis las puertas de vuestro entendimiento abiertas y no me rechacéis como estos otros; no vaya y sea que cuando queráis
escuchar la Palabra ya me haya retirado a mi Padre y entonces vosotros, como estos, sólo tendréis un recuerdo de lo que escuchasteis; sin embargo, mi Palabra seguirá siendo como la fuente de aguas cristalinas en la que «Quien bebiera, calmará su sed»".
Guarda silencio el Maestro.
Interpela Judas y le dice: "Maestro, si eso es así, cuando Usted se retire, ¿quién tendrá la Palabra que viene de su Padre?".
Contesta el Maestro:
"YO SOY LA PALABRA. El que encarne la Palabra me tiene a Mí; pero no olvides, Judas Iscariote, que vendrán muchos en mi nombre diciendo que tienen la Palabra. Estos serán impostores porque la Palabra que viene de mi Padre, sólo YO la digo; así pues, todo quien diga tener la Palabra y no me tenga a Mí, es como el que se baña con el agua que muchos se han bañado; no es pura, está llena de impurezas, por lo tanto, no limpia, quizás ensucia más".
"Así, hermanos míos, vosotros deberéis cuidar la Palabra como me cuidáis a Mí, porque en Mí como en la Palabra, está la Sabiduría que viene de mi Padre".
Le dice Judas: "Maestro, la Ley de Moisés dice No jurar en vano, ni en nombre de Dios, ni de la tierra, ni de los cielos -, quiere decir que quien haga esto ¿ya se ha unido a Ti?".
Le contesta el Maestro:
"Hijos míos, a un prisionero le amarran grillos en los pies y en las manos para que no pueda hacer movimientos libres, ni andar; así también le sucede a todo el que adentro tenga a Satanás. Nunca podrá hacer la Voluntad de mi Padre, porque EL se lo impide".
"Si no puede hacer la Voluntad de quien me envió, tampoco podrá tener la Verdad que SOY YO y su Palabra sólo hablará de lo que tiene en su corazón".
Dice Judas: "Comprendido Maestro, si eso es así nosotros lo entendemos y lo hacemos, pero esta multitud ni lo entiende ni está dispuesta a hacerlo, entonces ¿para qué los tenemos aquí?".
Dice el Maestro:
"Dios hizo los cielos y la tierra, El me ha enviado a Mí. Hizo las aguas para calmar la sed, hizo la tierra para que sobre ella anduviéramos y diera frutos para alimentarnos; hizo el aire para respirar y vivir; hizo el sol para que nos diera luz y calor; creó rebaños de ovejas; hizo los pájaros del campo, creó las fieras de los bosques, las aves de rapiña; todos ellos comen del fruto de la tierra, necesitan de la luz y del calor; toman el agua para calmar la sed; respiran el aire para vivir".
"Así es el hombre, sin embargo, entre sí se persiguen los unos a los otros".
"Yo vine al mundo para dar de comer al hambriento con el pan de la Sabiduría, para dar de beber al sediento de las aguas puras; para mostrarle la luz y darle calor al desnudo y para que respire el hálito porque SOY LA VIDA".
Dice Judas: "Maestro, Usted nos habla de todas estas cosas, pero a la vez, cada día, nos repite que algún día se retirará de la tierra.
Pero si Usted es LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA, después de irse, ¿qué VERDAD nos deja?; ¿qué CAMINO nos deja si no existe?; qué VIDA nos deja si Usted se retira?".
Contesta el Maestro y dice:
"Judas, mi corazón se conmueve al escuchar tus palabras. Por tus preguntas comprendo que eres chiquitito; pero te digo, después que Yo me vaya, sobre vosotros llegará el Espíritu de Verdad que os corresponde a cada uno y EL os enseñará y os hará vivir todo cuanto os enseñé, y así se cumplirán las Escrituras que dicen «Que debemos permanecer alertas porque el Espíritu de Dios en cualquier momento llega, sólo necesitamos estar preparados »"
Estando Jesús en casa de Marta con sus Discípulos, llega María Magdalena y le dice: "Mi prima va a dar a luz, le manda a llamar".
El Maestro se levanta y sale; se le acerca Judas y le dice: "Maestro, ¿será de tanta necesidad la ida suya? .... y la enseñanza que nos está dando ¿cuándo nos la va a dar?".
Contesta el Maestro:
"Judas, la Vida y la Muerte son una misma cosa; sólo se diferencian en que, quien tiene Vida eterna, nunca muere y quien no la tiene, se va y no regresa".
Dice Judas: "Maestro, y ¿qué tiene que ver esto con el parto de Sara?".
El Maestro dice:
"Judas, el parto es una cosa, pero la Vida que nace es otra".
"YO SOY LA VIDA y estoy donde está la Vida; YO SOY LA PALABRA y vosotros deberéis estar donde esté la Palabra".
"La enseñanza que os doy aquí, en casa de Marta, es la misma que os voy a dar en casa de Sara. Porque vosotros hoy estáis conmigo, moriréis y volveréis a nacer y si continuáis conmigo, os doy la misma enseñanza, porque YO SOY LA PALABRA, y recuerda Judas: «Los cielos y la tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará»".
Llegando donde Sara daba a luz, se detuvo y les dijo a los Discípulos:
"Vosotros deberéis aprender a respetar la Vida porque sois la Vida como YO".
"El que es digno y muere, mi Padre le recibe en el cielo y vosotros ¿de qué os preocupáis?".
"El que es indigno y muere, el Demonio le recibe en el infierno, ¿para qué os preocupáis?".
"El que nace en la tierra debemos recibirlo, darle afecto y cariño y enseñarle la Palabra para que se haga Hijo de mi Padre, como vosotros".
"Así comprenderéis todos que un Pastor vive pendiente de las ovejas preñadas para que el ternerillo, al nacer, no lo devoren las aves de rapiña".
Guardó silencio el Maestro y, viendo al recién nacido, respiró profundo.
Judas le dijo: "¿Qué le pasa Maestro que respira profundo?".
El Maestro le miró y le dijo:
"Judas, el aire que circunda la tierra es la Vida que YO represento; es tanta la abundancia de este que toda criatura respira de él y nunca se agota".
"Así mismo es la Sabiduría que viene de mi Padre; todo el mundo la tiene en mayor o menor proporción y nunca se agota; lo contrario, se acrecienta más en todo hombre que me escucha a Mí".
Le dice Pedro: "Maestro, yo estoy sorprendido de todo lo que nos enseña. Pienso que no podremos practicarlo todo".
Le dice el Maestro:
"Pedro, cerca de la ciudad pasa un río; todas las personas de esa ciudad beben de esa fuente; se bañan con esa agua, preparan sus alimentos con el agua de ese río. El río nunca se agota, sin embargo, todas las personas disponen del agua que necesitan para sobrevivir".
"Así vosotros beberéis de esa agua, os bañaréis con esa agua, es decir, tendréis el agua que necesitéis; daréis de beber a vuestros invitados, mas la fuente no se secará, ni el río mermará su cauce".
"Así pasa con mi Palabra; cada quien la recibe como una fuente inagotable de Vida; por muchos que beban, nunca se agotará, porque es mayor el cauce que el consumo".
Regresó el Maestro con sus Discípulos a casa de Marta. Llegando allí los invitó a sentarse y empezó a hablarles y les dijo:
"Estamos complacidos de haber presenciado hoy un nacimiento. Es un acontecimiento que nos hace ver la Gracia de mi Padre; sin embargo, este nacimiento tiene que ver con este mundo de pecado".
Le dice Judas: "Maestro, sabemos que quien le envió es sin mancha y lo que EL hace, lo hace sin mancha; ¿por qué nos dice que el nacimiento que acabamos de presenciar tiene que ver con la Gracia de su Padre y se ha sucedido en este mundo de pecado y por el pecado?".
El Maestro le dice:
"Judas, el pecado lo hizo por un proceso original, pero el pecado es Muerte; él no hubiera podido infundirle Vida a esa criatura. Por la Gracia de mi Padre tiene Vida, aunque haya sido hecho de pecado".
Dice Judas: "Maestro, si eso es así, entonces nosotros que somos UNO con Usted y estamos en el mundo, ¿cargamos las mismas culpas y somos hechos de pecado?".
Dice el Maestro:
"Cada uno de vosotros habéis sido hechos de pecado y por el pecado, por lo tanto, es que ni los huesos, ni las carnes, ni la sangre heredarán a mi Padre, sólo lo incorruptible que es el Espíritu. Después de purificados, seréis UNO, con EL que me envió".
"Así vosotros, también, seréis UNO conmigo y así como YO me he vestido con una carne, con unos huesos y con una sangre incorruptible para continuar con vosotros, así también vosotros deberéis vestiros con unas carnes, unos huesos y una sangre incorruptible para poder llegar donde YO he llegado".
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EL PARAÍSO
Creía yo que el Paraíso era un lugar hermosísimo, lleno de luz y color. Habría preciosos pájaros cantores con coloridos plumajes; azules, rojos, amarillos, verdes, irisados…
Arboles de infinitas variedades; hayas, robles, acebos, abedules, olmos, sauces, fresnos, acacias, encinas, tejos, palmeras… Todas las plantas aromáticas y medicinales: melisa, menta, salvia, tomillo, lavanda, romero, hierba luisa… Y las flores ¡Oh, qué belleza!: rosas rojas, blancas, amarillas, azules…; jazmines, azaleas, claveles, peonías, petunias, dalias, narcisos, camelias, orquídeas…
Todos los sentidos serían colmados de belleza.
Habría valles y montañas, frondosos; ríos con aguas transparentes y piedras llenas de musguito, cascadas…
Habría mares y playas inmensas de arena finísima.
La vista quedaría absorta contemplando tanta maravilla. Los oídos escucharían la armoniosa combinación de sonidos y silencios. La nariz percibiría miles de fragancias que evocan la felicidad y llegarían profundo, al rinencéfalo, haciéndonos sentir seguridad.
Los animales nos hablarían de mente a mente y vendrían o se irían según su voluntad y la nuestra. Los frutos de la tierra y de los árboles nos alimentarían cuando quisiéramos comer, porque también podríamos absorber el Prana y estaríamos nutridos. Y los humanos, hombres y mujeres, desnudos o vestidos, sanos, llenos de belleza y voluntad, capaces de soledad y compañía. Y los niños riendo, salvajes y corriendo felices sin peligros, porque todos, animales, plantas, árboles, les hablarían y les protegerían.
Nos hablaríamos con la mente o los sonidos. No habría mentiras porque todos sabríamos la verdad y nadie necesitaría engañar para aprovecharse de nadie.
Podríamos cantar, reír, llorar, sentir el fuego, el agua, el aire, la tierra. Volar y viajar a las estrellas. Conocer todas las lenguas. Y podríamos hacer o no el amor porque el amor ya estaría hecho. Y podríamos respirarlo y vivir en esa atmósfera. Y sería amor nuestra piel, nuestra palabra, nuestros ojos, y sería amor el árbol y la piedra, el río y el pájaro…
Y acaso así sea. Yo lo he visto y lo he sentido y he estado y quizá todos hayamos estado, no importa el día y la hora pero…. Lo imposible es permanecer.
¿Quién puede quedarse allí sabiendo que los hombres matan a los hombres, violan a las mujeres y a los niños, que hombres y mujeres matan a los animales y a las plantas, que se envenenan los ríos, que se envenenan las almas, que se respira el odio y el miedo, que la gente se mata o se destroza, que hay gritos, dolor, enfermedad…?
¿Quién puede respirar amor, salvo un ratito, si el aire está contaminado de locura? ¿Acaso grandes seres como los árboles pueden aspirar el aire viciado y transformarlo y devolverlo pleno?
Acaso haya lugares donde podamos recordar el Paraíso y luego, llevando dentro su memoria, activando nuestro código genético, podamos transformar el miedo en valor, la mentira en verdad, el desprecio en ternura y nuestras manos y nuestros ojos, activando campos de energía, puedan calmar el dolor de quien pida consuelo.
Acaso el Paraíso esté dentro de mi y de ti y no debiéramos negarlo, aunque se vaya y nos deje, porque está ahí, alguien lo puso en nuestra memoria, en nuestro anhelo y aparece de pronto como una brisa fresca en una sonrisa profunda y sabia, en una mirada que todo lo comprende, en un abrazo inmenso, inmenso… en una caricia que cura las heridas, en un hermoso paisaje que evoca el infinito, en el mar calmado o bravo con su eternidad, en la noche estrellada, infinita, en el fuego del Sol y de una hoguera, en los amigos, en los músicos, en los poetas, en los danzantes...
Emily de las Montañas |
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